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INESPERADOS
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MAESTROS INESPERADOS PRESENTA

Entre Latidos.

Las historias detrás de lo que nos mueve.

Hay historias que recordamos. Y otras que todavía no vivimos.

Entre Latidos nace para salir a encontrarlas.

01 / LA PASIÓN

¿Qué te apasiona y por qué?

Mi pasión por las motos viene de hace muchos años. La heredé de mi padre cuando tenía 15 y, con el tiempo, se convirtió en una parte importante de mi vida.

Más de una vez me han preguntado: «¿Qué es lo que tanto te apasiona de las motos?». Siempre me detengo a pensar antes de contestar, porque mi respuesta nunca es exactamente la misma.

A veces es la sensación de libertad. Otras, la adrenalina. Hay días en los que disfruto del viento en la cara o del aroma que desprende el asfalto cuando comienza a llover. Y otros en los que esas cosas pasan a segundo plano.

Sin embargo, hay dos sensaciones que siempre se repiten y que, curiosamente, parecen contradecirse.

La primera es el sonido. Disfruto enormemente del sonido que emite el escape de una moto, tanto cuando el motor está al ralentí como cuando acelero. Hay algo en esa secuencia de sonidos que sencillamente me seduce.

La segunda es exactamente lo contrario: me fascina el silencio que se produce dentro de mi cabeza mientras conduzco.

Cuando estoy sobre la moto, no encuentro demasiado espacio para darle vueltas al pasado ni para anticipar el futuro. Mi atención está puesta en la ruta, en la próxima curva y en todo lo que sucede a mi alrededor.

Siento que me desconecto de todo lo demás. O quizás sea justamente al revés: me conecto tanto con lo que estoy haciendo que no queda espacio para nada más.

Y hay algo que me resulta especialmente interesante.

Al finalizar el paseo, cuando apago el motor y me quito el casco, poco a poco vuelvo a tomar contacto con mi realidad. Los pensamientos regresan, las preocupaciones siguen ahí, pero, por alguna razón, muchas veces consigo analizarlas desde una perspectiva diferente.

No necesariamente cambió aquello que me preocupaba. Lo que parece haber cambiado es mi manera de mirarlo.

Para mí, esa experiencia tiene algo profundamente terapéutico. Y es una de las razones por las que tanto disfruto andar en moto.

He conversado sobre esta sensación con otros motociclistas, pero también con personas que encuentran algo parecido en actividades completamente diferentes: practicar un deporte, cocinar, tocar un instrumento, leer o simplemente dedicar tiempo a algo que les apasiona.

Y me llama la atención que, aunque las actividades sean distintas, muchas personas describen experiencias similares. Algunas hablan de libertad; otras, de tranquilidad, concentración, desconexión o simplemente de disfrutar de un momento propio.

Cada una tiene su explicación, su motivación y, probablemente, una historia detrás.

Y eso me llevó a hacerme algunas preguntas.

¿Qué hay realmente detrás de las cosas que nos apasionan?

¿Por qué necesitamos dedicarles tiempo? ¿Qué buscamos cuando las hacemos? ¿De qué queremos desconectarnos? ¿Qué preocupaciones conseguimos dejar momentáneamente atrás? ¿Qué encontramos en esos momentos que quizás no estamos encontrando en otros aspectos de nuestra vida?

Y, sobre todo, ¿qué historias personales se esconden detrás de esas respuestas?

De esa curiosidad nace Entre Latidos, un proyecto que quiero desarrollar como parte de Maestros Inesperados.

Mi intención es salir a conocer personas, escuchar sus historias y conversar sobre las cosas que muchas veces no contamos: aquello que nos preocupa, lo que nos duele, lo que nos motiva, las decisiones que tomamos, los errores que cometemos y las distintas maneras que encontramos para seguir adelante.

No parto de la idea de que todos estemos escapando de algo. Algunos buscamos calma; otros, diversión, libertad, adrenalina, concentración o simplemente disfrutar de algo que nos hace felices.

Y justamente eso es lo que me interesa descubrir: qué hay detrás de cada persona y qué papel cumplen esas pasiones en sus vidas.

No quiero buscar respuestas universales, demostrar ninguna teoría ni hacer terapia a nadie. Quiero escuchar, conversar y aprender de las experiencias de los demás.

Y quiero hacerlo en moto.

Al principio, recorriendo distintas ciudades y, eventualmente, cruzando fronteras. Porque conducir es mi manera de encontrar ese espacio de desconexión y, al mismo tiempo, puede convertirse en una excelente forma de acercarme a otras personas.

No sé qué historias encontraré ni qué terminaré aprendiendo. Pero esa incertidumbre es precisamente una de las cosas que más me entusiasman.

La moto será mi forma de llegar. Las historias de los demás serán el verdadero destino.